2010
1

Entre Nosotros

Juan Ignacio Carrasco

Abel Young tiene claro su destino: se casará con Mary, la chica de sus sueños, y terminará por regentar la ferretería familiar. Pero su vida da un vuelco cuando Mary decide dejarlo. Así, por las buenas. Únicamente puede vencer la desazón cuando su tutor del instituto le encarga que escriba un relato. Y eso que escribir no es lo suyo. ¿Quién le mandaría apañar esa absurda historia de vampiros? ¿Por qué diantre ha tenido que venir a este congreso de jóvenes escritores en la otra punta del país? El caso es que ahora nada en su vida está preestablecido. Es más, lo que no le falta son sorpresas. No estaría mal del todo de no ser por las hordas de vampiros que quieren borrarlo del mapa. Porque Abel ha metido el dedo en la llaga: en su cuento, ha desvelado sin querer el secreto ancestral de su existencia, y debe pagar por haberlo narrado de manera muy creíble. Demasiado creíble. Quizá la literatura sea también la mejor arma para combatirlos.



2

La Condesa

Rebecca Johns

En 1611, la condesa Erzsébet Báthory, una poderosa mujer de la nobleza húngara, contemplaba impotente a los albañiles cerrar a cal y canto la torre de su castillo, condenándola así a vivir el resto de sus días en un encierro solitario. Se la acusaba de haber asesinado cruelmente a docenas de mujeres, fundamentalmente muchachas, torturadas hasta morir por no haber sido capaces de complacerla. Sus enemigos la describían como una bruja sedienta de sangre, un retrato que alcanzó proporciones monstruosas a través de los siglos. En un relato escrito en primera persona, la condesa cuenta a su único hijo su propia historia: su infancia en un castillo, en el seno de una familia poderosa; el dolor de perder a su padre siendo aún joven; la dificultad de ser mujer en la Hungría del siglo XVI; la desgracia de verse sometida a un matrimonio arreglado. Pero también la sorpresa al encontrar el amor con su marido a través de la evidencia de su capacidad para regir, controlar y ejercer su autoridad sobre un pueblo que podía rebelarse durante las ausencias del regente, en campaña contra los turcos. A partir de este momento, todas las acciones de Erzsébet Báthory están dirigidas a mantener el poder de su esposo y asegurar así el futuro de su familia. Y para conseguirlo está dispuesta a hacer cuanto sea necesario, incluso a revelar su lado más oscuro, ése por el que acabaría mereciéndose el apelativo de la condesa sangrienta.



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