Alcaudon
Alcaudon

Su nombre proviene de una pequeña ave que empala a sus presas en las ramas de los árboles. Su apariencia es humanoide, pero está constituido por una especie de armadura de metal; mide más de tres metros, tiene cuatro poderosos brazos y se encuentra completamente repleto de dolorosas agujas metálicas y cuchillos por todo el cuerpo. Su rostro tiene mandíbulas con colmillos de metal capaces de partir una nave y sus ojos facetarios son de color rubí. Algunas de sus habilidades son el ser prácticamente invulnerable, y tener un control absoluto del tiempo, por lo que resulta letal a sus adversarios. Empala a sus víctimas en un árbol de cromo conocido como el Árbol del Dolor. Las personas clavadas en él sufren los más terribles dolores, pero no se les permite morir para así aliviar su sufrimiento. Alcaudón fue creado por la Inteligencia Máxima de las IA en un futuro lejano y lanzado hacia el pasado a través de las Tumbas de Tiempo con la misión de buscar al elemento Empatía del Dios humano, fugado desde ese mismo futuro donde se libra la batalla final entre el deus ex machina de las máquinas y la deidad evolutiva y sintiente de la humanidad; la empatía es sensible al dolor humano, de ahí que la extrema crueldad del Alcaudón y su Árbol sirvan como señuelo para darle caza.

En el siglo XXVIII, la humanidad ha abandonado el moribundo planeta Tierra y ha empezado a colonizar la galaxia, formando una sociedad interestelar conocida como la Hegemonía del Hombre, asesorada por el grupo de Inteligencias Artificiales que conforman el TecnoNúcleo. En el mundo llamado Hyperion, en el afuera más allá de la red de mundos, las leyendas locales aseguran desde hace siglos que existe una criatura sobrehumana que sólo se comunica mediante el dolor y la muerte. Siempre se le ha visto merodeando las inmediaciones de las llamadas Tumbas de Tiempo, artefactos alienígenas presentes en el planeta desde mucho antes de la Primera Colonización humana de Hyperion que están sujetos a unos extraños campos antientrópicos que se supone, retienen al Alcaudón.

Desde las matanzas provocadas en la Ciudad de los Poetas durante la Segunda Colonización en el Siglo XXVI auspiciada por el Rey Guillermo XXIII del Reino de Windsor y que los lugareños siempre han atribuido a la criatura, nadie ha vuelto a ver ni a saber nada del Alcaudón. Sin embargo, dos siglos después, una serie de inexplicables y sucesivas masacres en distintos puntos del planeta, hace crecer de nuevo la sospecha de que la mítica criatura no es tanto una leyenda como una pesadilla muy real.

La razón de su reaparición parece estar relacionada con la inminente apertura de las Tumbas de Tiempo, que está provocando el debilitamiento de los campos de fuerza y las mareas de tiempo que retenían a la criatura, permitiendo que el Alcaudón tenga un radio de acción cada vez mayor. Así, y ante el temor de que las Tumbas en realidad son instrumentos provienientes del futuro que se van a abrir en un futuro inmediato entrando en fase su contenido con el tiempo local, millones de habitantes del planeta se desplazan hacia el puerto espacial de la capital, Keats, para intentar evacuar el planeta ante la sospecha de que lo que en realidad encierra sea el Alcaudón o peor aún, un ejército de Alcaudones que exterminarán a toda la población humana de Hyperion.

Durante las últimas décadas un grupo de ocultistas fascinados por la criatura, se constituyeron en la llamada Iglesia de la Expiación Final y lo veneran como el Señor del Dolor, considerándolo no tanto como un monstruo asesino sino como el avatar destinado a llevar el flagelo de la expiación final de la raza humana por los desastres cometidos en toda su historia y el atentado final que significó la destrucción del planeta natal, la Tierra. Este grupo radical se ha ido organizando en los últimos decenios, abriendo templos en diversos mundos de la red a la espera de que se cumplan las profecías de su particular Armagedón. Debido al interés permanente de la Hegemonía por el extraño planeta debido a sus extrañas singularidades, el Culto al Alcaudón ha ganado cierta influencia política en los últimos años, tolerada sólo por las élites del Senado, y permitida en las predicciones del TecnoNúcleo de IAs, debido a la supuesta información que se pudiese manejar o sustraerse de su participación en torno a la variable de Hyperion.

Así, debido a la mitografía del Alcaudón promovida por la Iglesia de la Expiación Final, cada cierto tiempo se organiza una peregrinación permitida por la Hegemonía donde una cantidad de personas que siempre debe sumar un número primo viaja hasta las Tumbas de Tiempo para formular sus deseos al Alcaudón; según la leyenda, la criatura sólo satisface el deseo de un peregrino, matando a todos los demás. Se han realizado muchas peregrinaciones financiadas por la Iglesia en los últimos años. Nadie ha vuelto jamás.

Una ultima Peregrinación en el planeta Hyperion se llevo a cabo, en el citado contexto de la apertura de las Tumbas de Tiempo y en el marco de una posible guerra de dimensiones cósmicas entre la Hegemonía y la raza de los Éxters bajo la atenta mirada del TecnoNúcleo por el control final del planeta y sus terribles misterios. Para esta ocasión, los peregrinos fueron seleccionados meticulosamente entre miles de aspirantes por razones que ni ellos mismos conocen. Los peregrinos, pues, comienzan a narrar sus distintas historias para intentar buscar un sentido a su designación y también, a las extremas circunstancias que están viviendo y al hacerlo, descubren que en todas ellas, aparece de una u otra manera la inevitablemente presencia del Alcaudón como nexo común que las aglutina.

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