Lestat de Lioncourt
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John Lestat de Lioncourt fue siempre una persona muy solitaria. En su infancia el único miembro de su familia con el que tenía alguna comunicación fue con su madre, Gabrielle de Lioncourt quien fue una bella mujer de ascendencia italiana de quien Lestat heredó el cabello rubio, ojos penetrantes y su buena apariencia. Gabrielle fue el único miembro de su familia que sabía leer y a menudo, inmersa en sus novelas, descuidaba la vida mundana a su alrededor. Lestat la admiraba y odiaba, sin embargo, fue la única persona de su familia en quién podía confiar por lo que desarrolló una silenciosa pero fuerte alianza entre ambos. Un dia, un vampiro conocido como Magnus secuestra a Lestat lo convierte en vampiro. Como humano fue una persona solitaria que al convertirse en vampiro evoluciona hacia un ser inestable, caprichoso y promiscuo. Sin embargo, cansado de su vida, se suicida tirándose a una hoguera, dejando al neófito Lestat sin ningún tipo de guía. Lestat se encuentra al mismo tiempo heredero de una inmensa fortuna por parte de Magnus. Comienza una aventura que lo lleva alrededor del mundo. Lestat hizo de Gabrielle su primera compañera vampiro cuando ella contrajo una enfermedad mortal. Lestat también hizo vampiro a su mejor amigo Nicolas de Lenfent. Los dos trabajaron en un pequeño teatro llamado "Renaud", Lestat convirtiéndose en estrella del espectáculo mientras Nicolas se convirtió en un violinista de la orquesta del teatro. Finalmente Nicolas nunca habiendo perdonado a Lestat por su decisión de no haberlo convertido desde un principio pierde la razón y deja de ser un compañero propicio. En cuanto a Gabrielle, insaciable de conocimiento decide abandonarlo para a su vez ir y explorar el mundo por su cuenta.

Es entonces cuando Lestat encuentra refugio en la compañía de Louis de Pointe du Lac, un joven hacendado a quién convierte en vampiro en 1791. Durante casi un siglo compartireron su existencia. Aunque Louis afirma a Lestat que lo hizo un vampiro simplemente porque quería su fortuna, Lestat refuta estas alegaciones y explica que es más bien porque se encontró "fatalmente enamorado" de la belleza incomparable y hermosa apariencia de Louis. La relación de ambos empieza mal, con desconfianza y verdades a medias, aunque Lestat considera a Louis como su aprendiz éste se resiste a sus "enseñanzas" y a vivir la vida como un vampiro.

En 1795 Lestat y Louis "adoptan" a una pequeña huérfana de madre y padre llamada Claudia de la que Louis se alimentó en un momento de debilidad y tristeza, pero luego fue convertida en vampiro por Lestat a pesar de las objeciones de Louis. Aunque Lestat intenta ganarse el cariño de Claudia y trata de enseñarle su manera de ser un vampiro, es a Louis a quien ella realmente ama, y hace caso omiso de Lestat en varias ocasiones, algo que le disgusta mucho. En 1860, después de 65 años de vida en común, Claudia lucha con la realidad de lo que es: una inmortal con cuerpo de niña que nunca será una mujer y con el odio que va germinando contra Lestat que con ocultamientos y el uso del miedo intenta controlar la vida de todos. Claudia se rebela y trata de matar a Lestat, para ello le da de beber sangre contaminada con laudano y luego corta su garganta y le apuñala varias veces en el pecho. Con la ayuda de Louis abandonan el cuerpo cerca de un pantano del Mississippi. Lestat consigue sobrevivir gracias a los reptiles que viven en dicho pantano, aunque queda muy debilitado. Pasados unos años, y después de la muerte cruel de Claudia por parte de unos vampiros que trabajaban en el mismo teatro que Lestat había emprendido años atrás en castigo por intento de asesinato contra su creador, Lestat y Louis se volverían a encontrar y recuperarían la amistad perdida.

Posteriormente el personaje de Lestat sufre una evolución como vampiro, viendo ampliados sus poderes y su inmortalidad, gracias a la sangre de Akasha, la madre de todos los vampiros; su control del viaje espiritual o astral fuera del cuerpo, y la personal visión del cielo y el infierno, de manos de Memnoch, un ángel caído que guiará a Lestat en uno de sus viajes. A lo largo de su larga vida, Lestat se ve molestado por una serie de cuestionamientos filosóficas comunes. Él se encuentra más enamorado de la humanidad que cuando formaba parte de ella, a pesar de su monstruosa relación con los mortales. Lestat tiene una peculiar visión de la vida a la que denomina “El Jardín Salvaje”, llena de belleza y muerte.

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