M. R. James

Fue un anticuario, medievalista y escritor británico de cuentos de terror, especializado en la ficción fantasmal. Nació en la rectoría de Goodnestone, Kent, lugar donde su padre ejercía como coadjutor. Desde los seis años sintió una gran afición a la literatura antigua y la bibliofilia. Se educó en el elitista Eton College, pasando posteriormente a Cambridge, al King's College, siendo con el tiempo director y vice-director de ambos. Sus cuentos de terror destacan por el desarrollo de efectos sutiles enmarcados en una atmósfera de inquietud y zozobra, a menudo en un contexto de trivialidad y sentido común que sirven de contrapunto y contraste. Nunca falta en sus obras cierto escepticismo, una pincelada de ironía y humor, así como el trasfondo de una gran cultura erudita. Fue, y sigue siendo, uno de los maestros del relato corto de fantasmas, único género no académico en el que ejerció la creación. Su vida fue la de un anticuario preocupado por la continua investigación del pasado, entre viejos manuscritos, clases y reuniones docentes, visitas a antiguas ruinas, bibliotecas polvorientas e iglesias. No contrajo nunca matrimonio ni tuvo hijos. La universidad, Eton, y los libros constituyeron toda su existencia. Fue medievalista de prestigio contrastado, lingüista y estudioso bíblico. Tradujo el Nuevo Testamento Apócrifo en 1924. Entre sus intereses y aficiones cabe mencionar la arqueología llegando a ser miembro del departamento de arqueología del museo Fitzwilliam; la paleografía llegando incluso a catalogar muchas de las colecciones manuscritas de Cambridge, una tarea que le llevó 40 años completar, además de prologar el Romance of Alexander, conservado en la Biblioteca Bodleiana de Oxford; la filología al arte eclesiástico al punto de que descubrió un mural del Siglo XV en la capilla de Eton, y restauró los vitrales de la capilla del King's College; y las antigüedades despues de volverse miembro de la Society of Antiquaries en los estudios históricos y bibliográficos, revisando ejemplares para las sociedades bibliográficas e históricas especializadas. Sin olvidarnos de la traducción siendo la suya una excelente versión inglesa de los Cuentos de Hans Christian Andersen, el ensayo, o la disertación académica con El Apocalipsis según San Pedro con el que fue distinguido con la orden Fellow of King's en el King's College. Sus investigaciones le condujeron al extranjero, a países como Chipre, Dinamarca, Baviera, Austria o Suecia, donde precisamente situó su relato El Conde Magnus, inspirada en el personaje real del Siglo XVII, el Conde Magnus Gabriel de la Gardie. Aunque este tipo de historias no constituyó para él, sino un pasatiempo, es la obra que perdura de él; en cuanto a sus estudios eruditos, sólo poseen interés para los especialistas. Escribía estos cuentos por puro entretenimiento, como alivio de sus trabajos intelectuales. Admiraba al escritor irlandés Sheridan Le Fanu, siendo ésta quizás la influencia más representativa en sus obras. Esta admiración lo llevó en 1923 a publicar una antología con sus mejores cuentos y a volver a ponerlo de moda: El Fantasma de Madame Crowl. En el prólogo de este libro llegó a afirmar que Sheridan Le Fanu era muy superior a Edgar Allan Poe. Si para muchos [[[M. R. James]] es el mejor escritor de historias de fantasmas, él reconocía con tal calificativo a Le Fanu.

James trata siempre de distanciarse del fantasma victoriano, característicamente lívido, estático y digno de compasión por su desdicha. Las apariciones espectrales de James son manifestaciones abominables, criaturas cuya procedencia no puede ser sino el infierno, seres a veces extravagantes, repugnantes o infrahumanos, apenas descritos y cuasi monstruosos. En palabras de Howard P. Lovecraft, "El espectro habitual de M. R. James es delgado, enano y peludo, una abominación perezosa e informal de la noche, a medio camino entre la bestia y el hombre…este espectro tiene una constitución de lo más excéntrica: es un rollo de franela con ojos de araña, o una entidad invisible modelada con las ropas de una cama cuyo rostro lo forma una sábana arrugada." En sus relatos abunda un sano humor socarrón y algún atisbo nada convencido de aclaración racional para los misterios que se nos muestran, detalle también desusado en la literatura del género hasta la fecha aunque, en sus propias palabras, "este resquicio debe ser tan estrecho que apenas sea practicable", para que así el relato no pierda fuerza ni quede reducido a una mera sugestión enfermiza de sus protagonistas en un momento dado de la trama. James llegó a citar las características de cuento de fantasmas clásico en el prefacio de Ghost and Marvels: "Dos ingredientes de la máxima importancia para guisar un buen cuento de fantasmas son, a mi juicio, la atmósfera y un crescendo hábilmente logrado". Asi tambien dice "Seamos, pues, presentados los personajes con suma placidez; contemplémoslos mientras se dedican a sus quehaceres cotidianos, ajenos a todo mal presentimiento y en plena armonía con el mundo que les rodea".

Hasta la irrupción de James, los fantasmas pertenecían a otros tiempos; James los instala en la sociedad burguesa de la época. Para inducir esta familiaridad cotidiana, utiliza un relajado humor, expresión coloquial en los diálogos, y una finísima ironía británica. "En esta atmósfera tranquilizadora, hagamos que el elemento siniestro asome una oreja, al principio de modo discreto, luego con mayor insistencia, hasta que por fin se haga dueño de la escena". Esta técnica permite a M. R. James conservar el suspenso hasta el último segundo, en el que el monstruo se abate brutalmente sobre la víctima, que al fin abre los ojos a la realidad. "Los fenómenos espectrales deben ser malévolos más que beneficiosos, ya que la emoción que hay que suscitar ante todo es el miedo. tambien dice Debe evitarse escrupulosamente la jerga técnica del ocultismo o pseudociencia, con objeto de que la verosimilitud casual no se vea ahogada por una pedantería nada convincente". Por eso, además, en todas sus historias muestra de forma despreciativa sus excelsos conocimientos en las diversas materias que marcaron su vida. Sus protagonistas son como él, hombres apacibles, comedidos, íntegros, sin sospechosos antecedentes relacionados con sucesos paranormales: arqueólogos, anticuarios, paleógrafos, latinistas, estudiosos de la Biblia, historiadores, bibliotecarios, y demás personajes relacionados con sus propias inquietudes. Del mismo modo, también sus escenarios, además de comunes y reconocibles para sus contemporáneos, cabría calificarlos de pertenecientes a ambientes eruditos, reflejando su propio hábitat natural: bibliotecas, archivos olvidados, iglesias, cementerios, posadas rurales alejadas de la ciudad, escenarios donde él se sentía a gusto, transmitiendo al lector su propio amor por esos sitios. La documentación de los ambientes es minuciosa, pero falsa: se inventa libros, manuscritos o citas en latín que dan mayor calado a los sucesos que se narraban en sus cuentos, mecanismo que copiaron de él autores posteriores.


Bibliografía


Novelas

  • Trece historias de fantasmas
  • Cuentos de Fantasmas
  • Historias Sobrenaturales
  • Corazones perdidos
  • Un fantasma inconsistente
  • Más historias de fantasmas de un anticuario
  • Historias de fantasmas de un anticuario
  • Silba y acudiré
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