Ogdru Jahad

En las regiones mas frías del espacio, las entidades monstruosas Ogdru Jahad, los Siete Dioses del Caos, duermen en su prisión de cristal, esperando reclamar la tierra y quemar los cielos.

-Des Vermis Mysteriis, pagina 87

Jahad

El Ogdru Jahad son siete seres antiguos que amenazan con destruir la Tierra. Llamado también Ogdru eb Jurhad, el Dragón de la Revelación y los Siete Dioses del Caos. Fueron encerrados en capullos de oro por la Mano Derecha de la Condenación poco después de la creación de la Tierra, no sin antes dar vida a sus 369 hijos llamados Ogdru Hem.

El Ogdru Jahad es una entidad de forma serpentina y crustácea. Manifiestan la destrucción, el caos y la locura. Sus nombres son Amón-Jahad, Adad-Jahad, Namrat-Jahad, Irra-Jahad, Nunn-Jahad, Beuu-Jahad y Nergal-Jahad.

Al principio del tiempo Dios creo una orden de espíritus. De estos muchos fueron enviados a la Tierra, recién hecha, para supervisarla como los Vigilantes. Uno de estos espíritus, Anum, creo al Ogdru Jahad con fuego y fango. Los otros espíritus ayudaron infundiéndole poder pero todavía seguía sin vida. Sin embargo cuando llego la noche el Ogdru Jahad se despertó y se le fue inculcándole un propósito y una función. El Dragón dio a luz a sus hijos, los Ogdru Hem.

Los espíritus dando se cuenta del error que eran estas abominaciones, iniciaron una guerra contra ellos. Algunos de los monstruos fueron expulsados de la Tierra, otros fueron enterraron en esta. Amun, quien había creado al Ogdru Jahad, levanto su mano derecha y encerró a la bestia en una prisión de cristal dorado, colocándolo en el corazón del abismo. Los otros vigilantes, sin embargo, no confiaron más en el así que lo atraparon y lo destruyeron por completo a excepción de una de sus partes: Su brazo derecho. Después de eso Dios miro lo que sus espíritus habían hecho y les castigo haciendo que cuidaran a las criaturas que se encontraban en la Tierra.

Mucho tiempo después los espíritus de la Tierra perdieron poco a poco su sustancia pura y se convirtieron en la primera humanidad. Moraron en la tierra de Hiperbórea y tomaron la Mano Derecha como su objeto santo y a petición de Thoth, su Rey, metieron la mano a una gran estatua. La estatua se conservo ahí hasta que Hiperbórea se corrompió. Thoth comenzó a adorar a Hécate, después ordeno destruir la estatua y fue tirada de un acantilado, solo la mano sobrevivió. Mientras tanto Hiperbórea sufría la llegada de la Era de Hielo, lo que dio pasó a la segunda era de humanos.

La mano de Anum, terminó en el infierno donde el demonio Azazel lo había injertado en el brazo de su recién nacido hijo Anung Un Rama antes de ser convocado por Grigori Rasputin, quien intentó usar a Hellboy para liberar al Ogdru Jahad. Rasputin tiene la idea equivocada de que al liberar al Ogdru Jahad, los humanos podrán convivir bajo la subyugación del Dragón y así crear un nuevo Edén.

Aun cuando fue encerrado en el vació Ogdru Jahad a encontrado la manera de contactarse con los humanos. Esto lo hace para así poder obtener su venganza hacia el mundo. Gracias a su habilidad psíquica de gran alcance a podido establecer contacto con los mortales para así poder manipularlos. Así ellos hacen la voluntad del Dragón sin saber sus verdaderas intenciones. Para poder entrar en contacto con Ogdru Jahad los Nazis utilizaron diversos cráneos de personas que ya había contactada anteriormente a la Bestia. Entre ellos se encuentran St. Jerome (El traductor de la Biblia en Vulgano), St. Dominic Guzman (fundador de la Orden Dominicana), El Abad Hugh Cluny (Líder de las Ordenes Monásticas), St. Ambrose (Obispo de Milano) y Eduardo II (Rey de Inglaterra).

Como una entidad inmortal e inmensamente poderosa cuya verdadera naturaleza desafía la descripción, incluso con su naturaleza como múltiples seres ambiguos, las motivaciones del Ogdru Jahad pueden no ser posibles de representar en términos humanos. Como tales, los habitantes humanos y casi humanos del universo han expresado una variedad de opiniones sobre lo que el Ogdru Jahad quiere más allá de la libertad, lo que desea sobre todas las demás cosas, la cual es bastante relativa, pero que sin duda trae con ella el fin de la humanidad.

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