Pinhead
Pinhead

Elliot Spencer fue capitán del ejército británico durante la Primera Guerra Mundial. Tras las atrocidades e intensas emociones allí vividas, el mundo que le rodeaba dejó de tener interés para él, y se aventuró a buscar otras realidades, recurriendo a sabidurías y leyendas ocultistas prohibidas. Cayó en sus manos la antigua Caja de LeMarchand, fabricada por el francés Phillip LeMarchand en 1784, por encargo de un burgués ocultista, el cual terminó de dar forma al instrumento llamado la Configuración del Lamento. La resolución de la Caja-Puzzle no dependía sólo de sus engranajes; el ingrediente más importante corría a cargo del interesado, y no era otra cosa que el deseo auténtico de nuevos placeres o experiencias, lo cual Spencer tenía. Su trastorno mental y su aborrecimiento del mundo conocido lo llevaron, a la larga, a resolver el enigma de la caja. Al hacerlo, se introdujo en un mundo paralelo al nuestro, donde el dolor y el placer son indivisibles, y donde conceptos como el bien y el mal escapan a definiciones certeras. Su alma se fundió con el espíritu de Xipe Totec, el Pontífice Oscuro del Dolor. Una eternidad saboreando los placeres de ese lugar le condujo eventualmente a ser líder de los llamados Cenobitas, seres que se encargaban de conceder el "placer prohibido" a quienes los buscaban. El propio Spencer, desnaturalizado ya de su faceta humana, fue conocido entre los mortales como Pinhead.

Pinhead, líder de los cenobitas, es para algunos una pesadilla, y para otros un sueño. Aunque originalmente fue un fiel servidor de Leviatan, el dios regente de la dimensión de la que es nativo, sus últimas experiencias en nuestro mundo despertaron en él otro tipo de ambiciones. Se fue impregnando de la personalidad humana, sobre todo tras las fatales revelaciones que tuvo en su segundo encuentro con Kirsty Cotton. Su mayor característica, por la cual se ganó su sobrenombre, es la intrincada red de cicatrices que recorre su cabeza, con clavos atravesando cada una de las intersecciones tan profundamente que llegan a atravesarle el cráneo. Viste una sotana monopieza de cuero negro, unida a su pálida piel lacerada mediante complejos mecanismos de tortura como ganchos y cadenas, que hacen referencia al santo oficio que obra. Aunque rara vez gusta de ser el primero de los Cenobitas en tomar la acción, Pinhead posee un sinnúmero de facultades y conocimientos que le valen su cargo como sumo sacerdote y líder. La más agresiva de ellas, y su favorita, es la capacidad para materializar gruesas cadenas con ganchos en sus extremos desde cualquier espacio en que se manifieste una sombra, las cuales se mueven según su voluntad. Cuando Pinhead se presenta en algún lugar, estas aparecen colgando de paredes y techos a su alrededor y sólo basta su deseo para que ataquen como si fueran serpientes. Mientras está en su dimensión puede manipular la Caja de Lemarchand, recodificándola bajo nuevos patrones a su gusto. También, como todo cenobita, una vez que se ha manifestado en esta dimensión, puede permanecer de forma invisible hasta que pueda llevarse a su presa. Suele llevar un cinturón del cual cuelgan diversas armas blancas y elementos corto-punzantes, pero estos son sólo herramientas a utilizar en quienes lo invoquen. Finalmente, la más peligrosa y aterradora de sus habilidades es la capacidad de transformar humanos en Cenobitas por medio de la tortura y mutilación. En este acto muestra su especial sentido del humor, ya que sus víctimas se ven transformados en monstruos que representan alguna característica que los distinguía en vida.

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